Dos episodios ¿irreales?, muchas preguntas y algunas creencias
Diego Venturini
A. Dos episodios ¿irreales?
Primer episodio:
Hace muchos años siendo acompañante terapéutico y, como parte de una pasantía del servicio de psicopatología del Hospital Alvarez, tuve la oportunidad de acompañar a un paciente con severos trastornos mentales que por indicación del equipo tratante (psiquiatra y psicóloga) estaba aislado en una habitación especial, separada del resto del servicio, pero que su vez era parte del mismo servicio y que se utilizaba para contener a los pacientes más graves que ingresaban. Por indicación del equipo tratante, en éste caso, con el grupo de acompañantes al que pertenecía, debíamos turnarnos para estar con un joven de 17 años que se había escapado de otro hospital el día anterior y que (por relatos posteriores) suponemos había concurrido a un cine a ver la película Tango Feroz (muy de moda en ese momento) y luego de eso (al estilo de Tanguito) había decidido tirarse a las vías de la estación Once con el fin aparente de detener el tren diciendo algo así como “muero o morís”. La policía intervino inmediatamente y el episodio se tomó como otro intento más de suicidio del joven (aclaro que por el intento anterior había sido internado en el otro hospital).
Mi primera ocasión de contacto con él fue por la tarde del dia siguiente a su internación con indicación de quedarme 6 hs hasta que llegase el otro acompañante. Un policía en la puerta estaba de custodia permanente ya que había tenido intentos de agresión hacia la policía y el personal del hospital el día de su internación (cuando entré pensé ¿quién acompañaba a quién?).
Supuestamente el joven estaba muy medicado y mi función era estar con él, conversar si se despertaba o solicitar lo que él necesitase a las enfermeras.
Cuando se fue el acompañante de la mañana e ingresé a la habitación; la primera impresión que tuve fue que Emilio, así lo llamaré, estaba más despierto de lo que me habían informado y, enseguida me saludó y se puso a hablar. El policía me dijo cualquier cosa llamame, y cerró la puerta.
Estando con Emilio, éste hablaba acerca de que no quería estar ahí decía que quería irse a su casa, que no lo entendían, etc, etc. Luego de un rato de conversación él intentaba supuestamente dormirse, pero noté que movía la mano derecha por debajo de la sábana bien al costado de su pierna derecha y me miraba de reojo como midiendo la distancia entre nosotros. Ante esa mirada yo le pregunté si estaba teniendo inconvenientes para dormirse o si necesitaba algo. Su respuesta era mirarme fijamente y hablarme de no querer estar más ahí o de querer dormirse y no poder hacerlo, siempre en un tono que me sonaba a bronca o rencor.
Toda la situación que se planteaba desde lo vincular me comenzó a parecer extraña y se me impuso la idea de que en esa mano tenía un cuchillo con el que podía lastimarse o lastimarme. En principio me contuve pensando que mi paranoia me jugaba una mala pasada y que la situación del policía en la puerta y la información previa me inspiraban a proyectar una idea insensata. Luego intenté, a través del diálogo, que se sentara como para verle las manos por encima de las sábanas y lo hizo, pero no dejo de seguir en mi cabeza la sensación de que el cuchillo estaba bajo las sábanas y frazadas.
Con ésta sensación interna contradictoria entre esa idea que se imponía en mi cabeza, confirmada por ciertos gestos de Emilio y la racionalidad de que lo revisaban cada vez que iba al baño y que estaba el policía en la puerta por cualquier cosa, transcurrieron las 6 hs de acompañamiento con alguna que otra charla mínima.
En la reunión de supervisión planteé esta cuestión y por supuesto atribuyeron a mi inexperiencia y a mi paranoia toda la historia de tal forma que me convencieron de trabajar estos temas en mi análisis entre otras cuestiones, además que me dijeron que era imposible que hubiera pasado eso y que sólo lo había visitado previamente la abuela y el policía lo revisaba todo.
Por supuesto que me fui de la supervisión rogando que mi analista me diga que no estaba para internarme pero dispuesto a escuchar muchas interpretaciones acerca de mis temores por la situación vivida. Pasados unos días, Emilio tuvo varios intentos de fuga y de agresividad pero por otras necesidades del hospital, además de una mejora en la socialización (jugaba al truco con el policía, tocaba la guitarra, les hacía chistes a las enfermeras, por ej) lo pasaron a la sala común con otros internados.
En uno de mis turnos, también por la tarde, llegó de visita la abuela de Emilio y pude ver en él una transformación notable en su dinámica de conversación pasando de una charla amable y tranquila a un silencio taciturno y a una comunicación con monosílabos y frases cortas en un tono muy depresivo y a la vez irritable. Por el contrario, la abuela parecía estar muy contenta y le hablaba a Emilio como si estuviera en su casa, lo retaba por el pelo sucio y desarreglado le recriminaba que no la había llamado por teléfono, etc. En un momento determinado la abuela le pregunta a Emilio si tiene hambre porque “seguro que no le daban bien de comer en el hospital” entonces Emilio dice que sí y la señora me pregunta si le puede dar un sándwich de milanesa; le pregunto a Emilio si realmente quería comer, para descartar que no estuviera aceptando la comida sólo por la presión bastante intrusiva de la abuela y éste me dice que tiene hambre, entonces le digo que le dé el sándwich. En ese momento la abuela saca de la cartera un recipiente de plástico tipo tupperware que contenía solo una milanesa, luego saca de la cartera un pan grande: una baguette y a posteriori un cuchillo enorme para cortar el pan.
Mi sorpresa fue mayúscula al ver el mismo cuchillo que imaginé la primera vez que estuve con Emilio en la habitación aislada y me asusté bastante. Emilio miró el cuchillo y me miró y yo atiné rápida y firmemente a pedirle a la abuela que me acompañe a la enfermería para que allí corte el pan para el sándwich. Obviamente ésta “buena señora” no entendía nada de lo que hice y protestando me siguió. El policía se dio cuenta de que algo pasó me miró entendiendo eso y se quedó charlando con Emilio de cualquier cosa hasta que la abuela y yo volvimos con el sándwich y sin la cartera de ésta. Al retirarse la abuela y mientras la médica hablaba con Emilio, el policía me dijo en un aparte algo así como: “zafamos de pedo…que vieja loca”.
Emilio siguió internado y se limitaron y controlaron más las visitas de la abuela. Mejoró y después de 10 días no supimos más nada de él debido a que a todo el grupo nos asignaron otro caso.
Segundo episodio:
Juan de 4 años y tres meses entra a sesión con la mamá quien me comenta que está embarazada de 5 semanas. Ella se había enterado hacía dos días y se la notaba muy contenta, no pasaba lo mismo por la cara de Juan. Inmediatamente recordé las sesiones anteriores de Juan y pensé en “la novedad” e inmediatamente entendí algunos juegos de las sesiones anteriores en los que Juan repentinamente le pegaba en la panza a las muñecas y hacía escenas de gritos y golpes contra los muñecos bebes. Luego de esta ocasión por los juegos de mis pacientes “adiviné” dos o tres embarazos más. Pero mis dotes de adivinador no fueron nada comparadas con las de Juan quien espontáneamente le dijo a la mamá a los tres meses de embarazo que estaba enojado porque no quería tener una hermanita ya que quería tener un hermanito para jugar a la pelota. Más adelante la mamá se sorprendió al confirmar lo que Juan dijo en el resultado de la ecografía, venía una hermanita. Juan tuvo que esperar tres años más para tener un hermanito varón, igual aprendió a llevarse bien con la hermanita.
B. Algunas preguntas, pocas respuestas
¿Qué pasa en éstos casos? ¿Como obtiene el aparato psíquico esta información? Y ¿qué tan fidedigna y/o confiable es esa información?
Dos elementos diferenciales: en el primer caso nos encontramos ante un aparato psíquico formado (el mío) y en el segundo caso con un aparato psíquico en formación (el de Juan).
En el caso del aparato psíquico formado podemos ver que al mismo se le impone una idea o intuición o no sé como llamarla pero posiblemente un elemento representativo discordante e inesperado para la conciencia. Este elemento (representación) es discutida por el examen de realidad del Yo, por el Superyó y posteriormente por el mundo externo y sus representantes reales (referentes) que le aportaron (a ese mundo externo) sucesivos consensos acerca de una posible ideación delirante propia de un sujeto que estuvo condicionado al haber estado con un paciente peligroso y cuyo historial previo de auto y heteroagresiones lo habían llevado a otro intento de suicidio más, además de encontrarse en un entorno hospitalario con custodia policial las 24 hs.
Me pregunto:
¿Por qué esa representación no fue reprimida? ¿Por qué esa representación no fue olvidada con el paso de los días y desechada como sucede con la información acerca del desayuno que ingerimos hace diez días? ¿Por qué esa representación se impuso a la conciencia más allá del deseo de rechazarla o desecharla de inmediato, tal como se conocen y luego se rechazan o desechan ciertas fantasías cotidianas como podrían ser por ejemplo: las que surgen al mirar una propaganda que induce a determinado consumo en un viaje de subte de 15 minutos, etc.? ¿Por qué no pasó al olvido luego del examen de realidad del Yo confirmado por los sucesivos consensos sociales de referentes que son para el sujeto interlocutores válidos? ¿Por qué en vez de todo eso se transformó en una hipótesis más a ser tenida en cuenta más adelante para corroborarla o desecharla con el transcurso de la observación y mayor conocimiento del caso? ¿Es que la representación guardaba indicios o trazas de realidad? ¿Es que la representación estaba siendo confirmada por los gestos de Emilio? ¿Es que el furor curandis de los inicios profesionales opera a la manera de representaciones mágicas? Y podría seguir con muchas más preguntas pero por ahora me voy a detener aquí.
Debo decir que 18 años después de esa ocasión o sea, 18 años después de haber seguido trabajando con pacientes graves, en muy contadas ocasiones me ocurrió algo parecido.
A la distancia, ¿Cuál fue mi verdadero examen de realidad? ¿Fue una solución de sentido preventivo para mí vida y la del paciente? ¿Fue un intento contrafóbico, compensatorio y transaccional de mi aparato psíquico para detener un miedo inmenso a la enfermedad mental en su más cruda expresión?
No lo sé. Pero sí sé que, a partir de ahí tomé en cuenta algunos aspectos del vínculo con mis pacientes desde una mirada que intenta dejar la puerta abierta a más cosas de las que la teoría pueda explicar.
A mi entender, la realidad psíquica sin dudas es de alguna manera el producto de un consenso, pero me gusta esa idea de Lacan en la que plantea que hay algo que pasa y que de ello no se puede dar cuenta y, también me agrada Kant en el sentido que lo planteo Barberis cuando dijo que hay algo que sólo Dios podría conocer y no nosotros.
Mi planteo, para que sea superador y quizás pueda aportar algo a la discusión que venimos teniendo, es que el aparato psíquico es en principio un recipiente que se forma de consensos y de la influencia de un Otro condicionante, pero no determinante (en el sentido de pensar lo determinante como definitivo ya sea que éste parta de un condicionante ambiental o interior y aclaro además, que para mí tiene prevalencia lo condicionante sobre lo determinante)1. Ese recipiente, cuyo centro ontológico es el Yo para algunos, el Self para otros, como decía recientemente Marina Rizzani2, debe estar preparado para comprender, entender, captar, recibir las representaciones que provienen del mundo externo o de sus propias pulsiones, sin alterarse, de tal forma que las mismas no superen las posibilidades evolutivas de procesamiento del sujeto. De la manera simplista como lo veo, diría que el recipiente no sea superado por el contenido de la información (representacional) que proviene de nuestros sentidos acostumbrados-condicionados-enseñados-¿diseñados? a procesar tal información desde los consensos que impone nuestra cultura. ¿Pero qué pasa si el contenido rebasa las posibilidades del recipiente? ¿Dónde queda ese contenido? He leído autores que hablan acerca de los bordes del Inconsciente o por fuera de la tópica o en el Inconsciente mismo. La cuestión problemática es a veces la vuelta, el retorno de eso que desbordó (¿retorno de lo reprimido?). ¿La inscripción de lo que desbordó es posible? ¿Es la realidad lo que desbordó? o ¿Lo real es eso que desbordó? ¿Lo real podría ser por ejemplo: una catástrofe natural o una enfermedad incurable del cuerpo?
En el caso de Juan y sus juegos previos en las sesiones anteriores a que yo supiera que la madre estaba embarazada, esos juegos ¿son la realidad o por otra parte Lo real(en el sentido que lo propone Lacán)? ¿No hablan esos juegos de la presencia de una información que está ahí en Lo real de esa familia (Lo real que ellos mismos desconocen) y que el niño no está preparado para procesar por su grado evolutivo? O ¿más bien que la información está y él la conoce, no la puede expresar simbólicamente dentro de los consensos sociales en que se maneja su entorno pero, a su vez, intenta simbolizar de alguna forma? O ¿hay un protoconocimiento de Lo real que por algún estímulo perceptivo llega al niño y éste lo actúa simbólicamente?
Como no me convencen del todo estas ideas me digo sé cartesiano: pienso racionalmente luego existo: Tal vez la madre vomitaba y él niño trasladaba al juego esa acción de pegarle a las muñecas en la panza, culpándolas por la molestia en la panza referida por su madre al vomitar; pero vuelvo con las mismas dudas ¿por qué le pegaba a los muñecos con formas de bebé? ¿Tal vez había allí un mecanismo de identificación proyectiva (en el sentido puramente kleiniano)?
A mi entender nuestro aparato psíquico está condicionado pero no determinado y quizás hay canales de apertura que no utilizamos o desechamos pensar o abrir o conectar, tal como hacemos con ciertas fantasías neuróticas, ¿quien puede decirnos que no podamos cambiar de frecuencia a veces y contactarnos con esos ruidos-sonidos (no musicales ya que la música es consenso) de Lo real (del mundo externo, del cuerpo, de las pulsiones)? ¿Quién puede desechar o desestimar sin más a la intuición como otra manera de contacto con Lo real? ¿Acaso no hay cuestiones anticipatorias en la vida? ¿Momentos de decisiones inesperadas que salvan personas? ¿Es eso sólo casualidad? O el ser humano por manejarse supuesta y exclusivamente en los consensos socio-culturales ¿no conoce ni puede conocer aunque sea parcial y momentáneamente Lo real?
C. Las preguntas y las respuestas del maestro
Respecto de estos interesantes temas y, acerca de estos aspectos de la realidad, Freud escribió tres artículos específicamente dedicados: Psicoanálisis y Telepatía de 1921 publicado en 19413, Sueño y Telepatía publicado en 19224 y, dentro de las Nuevas conferencias de introducción al psicoanálisis publicadas en 1932, la Conferencia Nº 30: Sueño y Ocultismo5; a mi parecer el más abarcador y completo de los tres6. Cuando escribí de primera mano estas ideas, recordaba breves párrafos de esos artículos y luego, al releerlos en profundidad, una vez más me sentí opacado por la pluma de Freud, su curiosidad inagotable y su enorme capacidad de interrogación.
Por razones de espacio y, tomando como objetivo ilustrar sobre los planteos expuestos, me referiré en especial a la Conferencia Nº 30 de 1932: Sueño y ocultismo ya que allí Freud retoma lo escrito en los demás artículos. Después de exponer varios casos similares a los dos episodios que mencioné al principio, Freud se pregunta por algunos temas interesantes: ¿es posible la trasferencia del pensamiento? (telepatía), lo cito: “…En efecto, el proceso telepático debe consistir en que un acto anímico de una persona incite en otra ese mismo acto anímico. Lo que se sitúa entre ambos actos anímicos fácilmente puede ser un proceso físico en el que lo psíquico se traspone en un extremo, y que en el otro extremo vuelve a trasponerse en eso psíquico igual…Me gustaría señalar que mediante la intercalación de lo inconsciente entre lo físico y lo hasta entonces llamado “psíquico” (las comillas son de Freud), el psicoanálisis nos preparó para la hipótesis de procesos del tipo de la telepatía. Con sólo habituarse a la idea de la telepatía, uno puede llegar a toda clase de cosas –aunque provisionalmente sólo en la fantasía, por cierto-. Como es sabido, no se conoce el modo en que se establece la voluntad del conjunto en los grandes Estados de insectos. Es posible que ocurra por la vía de esa trasferencia psíquica directa. Uno se ve llevado a la conjetura de que esta vía sería la vía originaria, arcaica, del entendimiento entre los individuos, relegada en el curso del desarrollo filogenético por los métodos mejores de la comunicación con ayuda de signos que se reciben mediante los órganos de los sentidos. Pero acaso el método más antiguo permaneció en el trasfondo y podría imponerse aún bajo ciertas condiciones; por ejemplo, en masas excitadas hasta la pasión…Si existiese la telepatía como proceso real, cabe conjeturar que, a pesar de lo difícil de su comprobación, ha de tratarse de un fenómeno muy frecuente”7.
Por ello y, bajo las premisas del maestro, me parece que la prevención acerca de ciertas cuestiones que aparentemente se escapan de la explicación racional de la realidad está más que justificada. Además, en otro párrafo, Freud reconoce que, en un primer momento, apenas conoció estos problemas (refiriéndose a éstos casos), registró la angustia frente al peligro que corría nuestra cosmovisión científica, pero más adelante dice: “…hoy pienso de otro modo, opino que no atestigua gran confianza en la ciencia creerla incapaz de acoger y procesar lo que resulte verdadero, eventualmente de las tesis del ocultismo”8.
Mi idea original no era hablar del ocultismo, como sí lo hace Freud, sino de fenómenos diversos de la realidad psíquica o lo que eventualmente se escaparía de ella pero que, a su vez, se pueden experimentar en el trabajo clínico.
D. Las creencias (mis creencias)
Pensando en la creación y la creatividad y en lo que se puede salvar del terror9(a lo que sea); me parece que hay un páramo, una nada de la que no podemos dar cuenta y de la que Freud no es ajeno al plantear la idea de Thanatos, pero también parece cierto que ese Eros vital creativo, que él también refiere, se cuela por toda la realidad psíquica y para nuestra suerte la contamina y transforma en conjunto con el Otro y con resultados muy superiores en creatividad y logros a lo que nuestra fantasía racional podría preveer10.
¿A qué viene esto último? A que, según entiendo, la singularidad de mi realidad sigue formando parte de mí como elemento constitutivo de mi ser, pero no es todo y saber que hay “algo” (uno o muchos) más allá de eso, me limita y condiciona pero no determina completamente los caminos de mi entendimiento, ni justifica o califica los entendimientos de lo otros. La singularidad de mi realidad es pura construcción deseante viva y a la vez perecedera (pasible de ser muerta). La singularidad de mi realidad es virtual y juega con las singularidades virtuales de los que me rodean en una gran o pequeña web (dependiendo de donde yo habite). La singularidad de mi entendimiento parcial de Lo real dará cuenta por ejemplo, de mi conexión o desconexión con la naturaleza, de la que no sabemos si se pregunta algo o no, más bien parecería que sólo sucede.
Con referencia a esto último, el año pasado en un texto anterior 11 antes de escuchar a Barberis planteé lo siguiente: “cada uno desde su singularidad partiendo de la matriz delirante que instauró su madre en la base de su desarrollo ha recorrido un camino diferente de construcciones imaginarias-representativas que lo lleva a adherir a un marco teórico determinado, de autores determinados y que, de fondo, no responde necesariamente a algo más que la intuición y la creencia. (¿la continuación de la creencia delirante de nuestra madre?)”. Sigo pensando lo mismo, sigo pensando que la pregunta por la realidad siempre nos lleva a la pregunta por cómo se construye la misma dentro de nosotros y no se puede ir más allá que eso, o sea, vivir con la pregunta.
Respecto de los dos episodios ¿irreales? mencionados CREO que nos hablan de la posibilidad de un corrimiento de la percepción y de un aparato psíquico formado o en formación que puede representar, a veces, algunas cuestiones que exceden lo consensual aprendido y puede representar a su manera apenas como puede y, en esas contadas ocasiones, aspectos de otra realidad que suena y en general no sintonizamos.
Me parece que como psicoanalistas (en especial los que trabajamos con niños), debemos seguir tomando en cuenta esto último ante la permanente propuesta del mercado acerca de la patologización y medicalización urgente de los pacientes como soluciones y/o herramientas útiles y únicas a nuestras intrigas y ansiedades bio-psico-socio-espirituales actuales que nos quieren y, acá lo afirmo, determinar a querer manejar variables imposibles de manejar pero muy reales como espacio y tiempo.
¿Por qué dije antes que los episodios citados son irreales? Primero porque me gusto el juego de palabras real-irreal acerca de nuestro trabajo clínico cotidiano y, segundo porque los estoy refiriendo desde una sola forma de plantearlos: desde mi realidad psíquica. Quizás se transformen en reales a partir de que sean consensuados por interlocutores válidos para mí: Uds por ejemplo o quizás sigan siendo una parte de mi realidad psíquica que forma parte de mi historia y mis fantasías sin una validación externa que quizás seguiré buscando e intentando lograr.
F. Ciencia, creencia y realidad hoy: más preguntas y una opinión discutible para discutir
Si nuestro trabajo es ciencia, éste trabajo y, acá generalizo: como todo trabajo científico, acaso ¿no realiza construcciones conceptuales que en general son consensuadas por grupos auto-referenciados en un tiempo y espacio dados? ¿No planteaba Barberis algo así respecto de la validación de las teorías por parte de otros autores, de otros campos de las ciencias, diferentes al propio?
La ciencia ¿No nos cuenta una historia de hechos fácticos conjeturales y vivenciales? Acaso ¿No es vox populi, en nuestro medio, que el observador modifica el experimento?
Hoy (2011) por ejemplo, la sobrevaloración de ciertos logros científicos sólo sirve para llevar más dinero a algunos bolsillos y por otra parte como estrategia interesada pero fundamental para generar un mercado de la “creencia” en esos logros.
No es que descrea de la ciencia, ni de lo humano, ni de los logros humanos. Sólo que me genera cierto malestar el que, desde nuestra cultura occidental y cristiana, se considere que ciertos logros son únicos y que por ello estemos por encima de la naturaleza y/o de Dios (para los creyentes) y/o de la muerte por ejemplo. Tengo la sospecha de que allí, podría radicar lo falso en la construcción de la realidad. Como me decía el querido y otrora fallecido profesor de Etica, Jaime de Oleza Cuerda: “lo que nos debemos los seres humanos es un tratado acerca de las creencias” y, esto va por mi parte, es en ellas que se basa nuestra existencia porque más allá de ello está la naturaleza o para los creyentes Dios o la muerte o lo que sea y, como muestran de vez en cuando algunos documentales de Discovery, a “ellos” les basta con un meteorito, un volcán, una enfermedad incurable o un movimiento telúrico que haga aflorar el magma del núcleo de la tierra, para acabar con nosotros como si nunca hubiésemos existido. ¿No es eso realidad?
F. Un intento de respuesta (una de las repuestas posibles para mí y, aunque no me tranquiliza, es al menos algo que encontré y me agrada)
Por último me quedo con lo que Jorge Drexler dice en su canción: “Polvo de estrellas” y lo quiero compartir con Uds.
| ¿Qué hay en una estrella? Nosotros mismos. Todos los elementos de nuestro cuerpo y del planetaestuvieron en las entrañas de una estrella.Somos polvo de estrellas.” ERNESTO CARDENAL, “Cántico Cósmico” ValeUna vida lo que un solUna vida lo que un solValeSe aprende en la cuna,se aprende en la cama,se aprende en la puerta de un hospital.Se aprende de golpe,se aprende de a poco y a veces se aprende recién al finalToda la gloria es nadaToda vida es sagradaUna estrellita de nadaen la periferiade una galaxia menor.Una, entre tantos millonesy un grano de polvo girando a su alrededorNo dejaremos huella,sólo polvo de estrellas. ValeUna vida lo que un solUna vida lo que un solVale Se aprende en la escuela,se olvida en la guerra,un hijo te vuelve a enseñar.Está en el espejo,está en las trincheras, parece que nadie parece notarToda victoria es nadaToda vida es sagradaUn enjambre de moléculaspuestas de acuerdode forma provisional.Un animal prodigiosocon la delirante obsesión de querer perdurarNo dejaremos huella,sólo polvo de estrellas. |
| Fuente: musica.com |
1 En relación a mi opinión diferencial entre lo condicionante y lo determinante quizás debiera ser objeto de otro escrito más profundo. Pero sirva de base lo expuesto como punto de partida epistemológico. Se puede pensar lo condicionante en el sentido de lo que influye y determinante en el sentido del significado de predeterminante referido por ejemplo a los términos: todo, siempre, nunca, jamás.
2 Marina Rizzani comentó el caso de un niño muy perturbado al que atendía y el que al ver por primera vez un ventilador en funcionamiento en su consultorio manifestó un gran temor al mismo y ella lo ayudó a resolver esto diciéndole que quien quizás le tenía miedo al ventilador era su juguete-objeto transicional (llamado por el niño: “mono”, pero que, según contó Marina, tiene forma de perro) y con esta intervención el niño se calmó y de esa manera pudo ingresar al consultorio sin miedo depositando éste último en el objeto transicional y haciendo de ésta manera más tolerable la representación inesperada proveniente del mundo externo.
3 Freud Sigmund, Obras Completas, “Psicoanálisis y telepatía”, AE, tomo 18 (1941).
4 Freud Sigmund, Obras Completas, “Sueño y telepatía”, AE, tomo 18 (1922).
5 Freud Sigmund, Obras Completas, “Nuevas conferencias de introducción al psicoanálisis, conferencia Nº 30: Sueño y ocultismo”, AE, tomo 22 (1932).
6 Es cierto que hay además otras notas relacionadas con el tema como parte de otros artículos escritos por Freud, pero es en los tres mencionados en los que surge para mí un particular interés. Algunas otras notas consultadas: “Algunas notas adicionales a la Interpretación de los sueños en su conjunto” (1925), AE, 19, pags 139-40; “El chiste y su relación con el Inconsciente” (1905), AE, tomo 8; “Complemento metapsicológico a la doctrina de los sueños” (1917), AE, tomo 14, pags 229-33; Conferencias de Introducción al psicoanálisis (1916-17), AE, tomo 16, pag. 339; “Psicología de las masas y análisis del yo” (1921), AE, tomo 18, pags 119-120; “Psicopatología de la vida cotidiana” (1901), AE, tomo 6, pag 131.
7 Ibid, AE, tomo 22, (1932), pag 51
8 Ibid, AE, tomo 22, (1932), pag 50 y 51
9 Hay un interesante planteo acerca de éste particular planteado por Yago Franco en la revista virtual El psicoanalítico Nº5, Abril de 2011, bajo el título: “Argentina: lo que el terror no se llevó”. www.elpsicoanalítico.com.ar
10 Pienso en el Holocausto o la dictadura militar en nuestro país y a pesar de todo lo que pasó cuanto es lo que pudo sobrevivir y continuar.
11 Afectema 3 y algo de música.
